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Draw My Life de Gila: Miguel Gila, de miliciano a Genio del Humor

Vídeo actualizado el 3-03-2019

Un vídeo hecho en colaboración con la-politica.com en formato «Draw My Life«, de manera que el dibujante y humorista gráfico Ben, nos va mostrando el desarrollo de la vida de Gila a través del proceso de creación de diferentes viñetas.

Un emotivo homenaje para la celebración del aniversario del nacimiento de Miguel Gila.

Créditos del Vídeo

Idea y guión: Simone Renn – @SimoneRenn

Dibujos: Ben– @BenBrutalplanet

Voz: Laura Renieblas @laurarcaso 

Montaje: Lope –@lopehumor

Música: Silent Partner

Colabora: www.miguelgila.com – @ElMundoDeGila

Producción: www.la-politica.com – @politicahoyayer

Texto del vídeo

Es marzo de 1919, acaba de terminar la I Guerra mundial y en Madrid decide nacer un niño que estará marcado por las desgracias desde su nacimiento, pero que resolverá que su misión es hacer reír al mundo, Miguel Gila.

Su padre acaba de morir en un accidente en Barcelona hace dos meses. Así que como él más tarde diría: “no me quedó otro remedio que nacer hijo póstumo, como Alfonso Trece, aunque mi condición de vida no fuera la misma”.

Nace en un barrio con un bonito nombre, Bellas Vistas. Su madre, viuda, trabaja como asistenta y Miguel, sin querer, se convierte en un pequeño jinete a las espaldas de su madre, atado con un mantoncillo, mientras Jesusa limpia y friega las casas de los señores.

La madre de Miguel se vuelve a casar y los abuelos la persuaden para que, mientras se adapta al nuevo matrimonio, el niño se quede a vivir con ellos, ya que además, añoran a su hijo fallecido y el pequeño les alegra; si bien Miguel sigue viendo a su madre y en el futuro a sus cinco hermanos.

Así la buhardilla del barrio de Chamberí con vistas celestiales y un terrenal retrete compartido entre los vecinos, se convierte en su humilde pero acogedor hogar.

A los ocho años asiste a un colegio de frailes, donde a cambio de su pobreza le enseñan algo de geografía, un poco de historia, unas matemáticas de andar por casa, mucho catecismo y, por primera, vez aprende lo que es la masturbación, cuando por accidente él y sus compañeros pillan al fraile Arsenio con uno de los niños. Al fraile le cambian de colegio, al niño lo expulsan.

A Miguel lo de estudiar no le gusta mucho, prefiere hacer monigotes en sus cuadernos en lugar de cuentas de sumar y restar, lo que le acarrea tardes de castigos mientras sus compañeros, que han disfrutado con sus ingeniosos dibujos, dotados muchas veces de bocadillos con divertidos diálogos, ya están en sus casas.

En abril de 1931 en la casa de Miguel leen una noticia que provocará grandes cambios en el país: “El rey Alfonso TRECE ha abandonado Madrid, aunque no ha abdicado ni renunciado”.

Miguel no tiene idea de qué significa la República, ni de si es buena o mala, pero como ve a los obreros tan contentos imagina que es buena, y se une a ellos coreando los gritos y los vivas. Al final entre tanta algarabía acaba escalando la estatua del General Concha, al que le coloca una bandera republicana y es vitoreado por todos los asistentes.

Así España estrena la II República.

Al cumplir trece años deja el colegio para trabajar y ayudar a sus abuelos, y al mismo tiempo asiste a la escuela nocturna de artes y oficios donde aprende dibujo lineal. Comienza trabajando como empaquetador de café y chocolate, después aprende el oficio de pintor de coches y finalmente trabajará de mecánico hasta los diecisiete años.

Cuando Miguel ya usa pantalón de hombre, recibe el primer beso de su primera novia, se llama Teresa y tiene 12 años. Su noviazgo es corto. Teresa muere. Éste fue su segundo gran impacto vital después de morir su amigo Angelín.

El verano de 1936 llega la noticia de la rebelión en Melilla de un grupo de Generales. Miguel junto a su amigo Pedro Tabares deciden hacerse militantes de las Juventudes Socialistas.

Los días 17, 18 y 19 de julio tiene lugar el intento de golpe de estado en diferentes puntos de España. Su fracaso desemboca en la mal llamada Guerra Civil Española, pues los golpistas cuentan desde el principio con armamento y tropas de la Alemania nazi, de los gobiernos fascistas de Italia y Portugal y con el Ejército de África, compuesto por la Legión y las tropas indígenas mandadas por oficiales españoles.

El 19 de julio la Guerra es un hecho y Miguel se alista como voluntario con tan sólo 17 años en el 5º regimiento de Líster, para defender la República.

Pronto el pueblo de Madrid averigua lo que es el terror, al convertirse Madrid el 27 de agosto en la primera capital europea de la historia en la que los civiles son bombardeados desde aviones.

Al horror de las tropas fascistas se une algo que a Miguel y tantos ciudadanos repugna y es la complicidad con los rebeldes de gobiernos como el de Francia o el Reino Unido que firman el “Pacto de no intervención” en agosto de 1936, impidiendo que la República pueda recibir ayuda militar y material bélico, para poder luchar contra los rebeldes y el fascismo europeo.

La indignación del pueblo hace que, junto a los generales y tropas del ejército que se mantienen fieles a la República, se unan miles de mujeres y hombres que se convierten en milicianas y milicianos que luchan con corazón y valentía, aunque sin apenas balas.

Ciudadanos extranjeros, horrorizados por los terribles ataques que recibe la desvalida población civil de la República Española, deciden marchar a luchar a España como voluntarios.

Así el 14 de octubre del 36 se organizan de forma oficial las Brigadas Internacionales. Comienzan a llegar los que se convertirán en más de 35.000 voluntarios y voluntarias que provienen de más de 50 países.

Trabajadores, estudiantes y militares que han participado en la I Guerra Mundial se unen a la lucha de la libertad. Su condición política pertenece al amplio espectro de la izquierda y lo que les une a todos es ser “antifascistas”.

Miguel lucha en el frente de Madrid, más tarde es destinado a Murcia y Valencia donde maneja cañones antiaéreos y comparte filas en la batería antiaérea con españoles y brigadistas checoslovacos.

Finalmente es destinado al frente de Extremadura, donde es hecho prisionero en diciembre de 1938, cuando sólo tiene 19 años, por las tropas indígenas de Marruecos de la decimotercera División del General Yagüe en El Viso de los Pedroches, provincia de Córdoba.

Tras la detención junto a sus compañeros, sufre un fusilamiento llevado a cabo sin rigor y sin tiro de gracia, por un piquete de soldados borrachos y llenos de júbilo tras la violación de una mujer y el saqueo recién perpetrado.

Y sí, increíble pero cierto, la suerte o el destino hacen que Miguel salve su vida, porque como él decía “NOS FUSILARON MAL”.

Cae de nuevo en manos del enemigo. Esta vez es internado durante varios meses en el campo de prisioneros de Valsequillo. Cuando por fin es puesto en libertad y vuelve a trabajar, es detenido y llevado preso a la cárcel de Yeserías, de ésta lo trasladan a la de Santa Rita, que sirve para proveer los prisioneros que construyen la que sería la cárcel de Carabanchel, emblema de la represión franquista. Más tarde es trasladado a la cárcel de Torrijos, donde comparte prisión con Miguel Hernández.

El 23 de julio de 1939, el gobierno dicta un decreto por el que aquellos que no hayan sido juzgados aun quedan en libertad. Así Miguel sale de prisión, pero aun le quedarán cuatro años de servicio militar en Zamora.

Con el tiempo comienza a trabajar en el diario Imperio y en Radio Zamora.

Empieza a publicar viñetas con el seudónimo Trece. Más tarde comienza a enviarlas a la revista de La Codorniz.

En el año 51 decide ir a Madrid a probar sus dotes para el humor.

Actúa como espontáneo en el teatro Fontalba, donde cuenta un improvisado monólogo sobre su experiencia como voluntario en una guerra y la gente se divierte muchísimo.
Forma compañía propia, participa en varias películas y alcanza gran éxito en la radio, haciendo parar el país en la “hora de Gila”.

En el 62 sufre “un empacho de dictadura” decide irse a Sudamérica y alcanza un gran éxito. Vive sobre todo en Argentina. Desde el otro lado del Atlántico, envía sus viñetas y relatos cortos a varios medios españoles, como a la revista Hermano Lobo.

Tras 23 años y finalizada la dictadura de Franco, decide regresar y establecer su hogar en la ciudad de Barcelona, donde es muy querido y admirado.

En esta etapa sus monólogos se hacen imprescindibles en la televisión y se multiplican en las cintas de cassette. La pregunta ¿Es el enemigo? o ¿Qué se ponga? Se convierten en chascarrillos que han perdurado hasta hoy.

Miguel Gila fallece con 82 años el 13 de julio de 2001 en Barcelona y hasta el último momento estuvo dibujando sus viñetas para el Periódico.

Gila, hoy más conocido por sus magistrales monólogos, acompañado siempre de un teléfono de color negro, recibió múltiples premios, como el Gat Perich por su larga trayectoria como humorista y dibujante, el premio Ondas, e incluso fue nombrado “Profesor Honorífico del Humor” por la Universidad de Alcalá de Henares.

La visión de Miguel Gila sobre la Guerra Civil estuvo presente en toda su carrera profesional.

Su Humor surrealista sirvió como elemento terapéutico y analgésico en la posguerra, pues el gran público se reía con las historias de Gila porque se veía reflejado, indiferentemente de la trinchera a la que perteneciera.

Así entendía Gila el humor:

“Siempre he creído que el humor es la mejor terapia para la mente. Pienso que es un buen instrumento, no ya para solucionar los problemas sociales actuales, pero sí para ponerlos de manifiesto, para que la gente tome conciencia de que existen.”

Fue pionero en la creación del monólogo, y llevó a cabo la denuncia social sobre todo con sus viñetas, siendo uno de los pocos que puso con ellas de manifiesto la violencia machista de su época.
Los profesionales del humor lo reconocen como “El Maestro”

El genial Chumy Chúmez lo calificó como:

“El mejor humorista de chistes gráficos de la posguerra”

El gran Coll dijo de él que era

“La carcajada del Siglo XX”.

A Quino en una entrevista le preguntaron ¿Qué le hace reír?, contestó:

“Un dibujante y humorista español, Gila. Él me hace reír a carcajadas. Creo que es el único que me hace reír así, a carcajadas.”

Y el magnífico Forges dijo que:

«Gila es uno de los tres Reyes Magos del humor junto a Cervantes y Quevedo.»

¡Gracias Gila por regalarnos un humor que nos hace reír y pensar!

Fuentes y enlaces de interés

La Política. Miguel Gila, de miliciano a Genio del Humor

Tuits de interés

 

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